En educación infantil los diversos ejercicios de conciencia fonológica son muy adecuados para corregir los errores de escritura que un idioma como el español conlleva en su aprendizaje en aquellas sílabas complicadas. Me refiero a sílabas como que/qui, ce/ci, gue/gui, ge/gi, je/ji, güe/güi y aquellas otras difíciles como las que van con be o con uve y las trabadas con n o m según vayan o no delante de b y p.
De entre todos estos ejercicios, es especialmente valioso el de deletreo de palabras pues obliga al alumnado a ajustar con precisión la escritura correcta de cada uno de los vocablos para poder acertar el ejercicio.
El deletreo no solo es valioso como ejercicio en sí mismo, sino que es muy recomendable de realizar siempre que estemos realizando pruebas de dictados o de escritura de textos, donde el hacerlo nos va a asegurar la escritura correcta de la palabra propuesta y nos va ayudar además a una correcta separación de palabras al darnos la longitud exacta de cada una de ellas.
Para hacerlo correctamente es fundamental enseñar al alumnado a ejecutarlo de manera silenciosa siempre que hagamos ejercicios de escritura, sean de dictado o de textos, para lo cual es esencial dar un tiempo prudencial que no sea corto ni excesivo y que active una determinada frecuencia en el alumnado en la ejecución de este tipo de propuestas.
Por ello, en los dictados se debe dar un tiempo previo para deletrear la frase propuesta antes de su escritura, suficiente para no agobiar a los niños, y en los textos libres o dirigidos debe enseñarse a deletrear previamente cada palabra que se escriba.
sábado, 23 de marzo de 2013
viernes, 22 de marzo de 2013
Los juegos de reglas como cohesión para el grupo
Sabido es que a los cinco años el alumnado de infantil comienza a disfrutar del juego de reglas. Son varios los beneficios que este tipo de juegos aportan a los niños, pero no me voy a referir en este artículo a las ventajas intrínsecas del juego de reglas a los cinco años, sino que voy a hacer hincapié en un aspecto, a mi juicio determinante que hace muy adecuados este tipo de juegos: me refiero a que sirven para aumentar la relación en el grupo y, por consiguiente, la cohesión de éste.
Yo tengo una clase de cinco años, donde hay un grupo grande de juegos que viene a resultar un 45 % del alumnado, y luego muchos grupúsculos más pequeños, algunos temporales y otros consolidados. Pues bien, uno de los alumnos trajo un día un juego de reglas llamado Marco Polo que tuvo mucho éxito. El juego consistía en que una persona se la quedaba y tenía que atrapar a las otras con los ojos cerrados. El penado en el juego tiene que orientarse por las voces de los otros jugadores hasta que logra atrapar a uno de ellos; para ello dice Marco y los demás le contestan Polo, cada vez que dice Marco le contestan Polo y, guiándose por las voces debe atrapar a un jugador que lo reemplace.
Es increíble como el juego concitó al 90 % de los alumnos del aula que jugaron como un solo grupo y disfrutaron del momento, y durante varios días.
Es, por tanto, muy recomendable la introducción de juegos de reglas sencillos para potenciar la cohesión del grupo.
Yo tengo una clase de cinco años, donde hay un grupo grande de juegos que viene a resultar un 45 % del alumnado, y luego muchos grupúsculos más pequeños, algunos temporales y otros consolidados. Pues bien, uno de los alumnos trajo un día un juego de reglas llamado Marco Polo que tuvo mucho éxito. El juego consistía en que una persona se la quedaba y tenía que atrapar a las otras con los ojos cerrados. El penado en el juego tiene que orientarse por las voces de los otros jugadores hasta que logra atrapar a uno de ellos; para ello dice Marco y los demás le contestan Polo, cada vez que dice Marco le contestan Polo y, guiándose por las voces debe atrapar a un jugador que lo reemplace.
Es increíble como el juego concitó al 90 % de los alumnos del aula que jugaron como un solo grupo y disfrutaron del momento, y durante varios días.
Es, por tanto, muy recomendable la introducción de juegos de reglas sencillos para potenciar la cohesión del grupo.
sábado, 9 de marzo de 2013
El trabajo con el ábaco en educación infantil
Ahora que se está poniendo de moda utilizar el ábaco en educación infantil, es necesario recordar que hay profesionales que lo venimos haciendo desde hace tiempo, y lo hacemos porque son muchas las ventajas que reporta en el proceso de aprendizaje del alumnado de infantil.
A partir de los cinco años, el uso del ábaco de manera sistemática en un aula de educación infantil desarrolla los procesos de numeración y calculo de manera exponencial, facilitando el acceso a la decena y el dominio de las operaciones básicas de la suma y la resta antes de llegar a la educación primaria.
El modus operandi difiere según el modelo de ábaco que se tome como referencia. En mi caso, prefiero un ábaco vertical que ayuda a comprender mejor la agrupación de los números mediante decenas que un ábaco tradicional horizontal, y se empieza trabajando con él el posicionamiento de números, hasta lograr situar en los alambres y las varillas cualquier número entre el 0 y el 50 de un ábaco vertical. A continuación se trabaja el conteo y se enseña a contar con el ábaco progresiva y regresivamente de 1 en 1, de dos en dos, de tres en tres, y así en cada una de las bases hasta llegar al conteo de diez en diez, que es el momento de enseñar la decena. Aprendido todo esto, se aprende el cálculo mental primeramente con el apoyo del ábaco y, a continuación, sin el uso del instrumento, hasta lograr un cálculo mental fluido y práctico y, cuando se domina esto pasamos a aprender a través del ábaco el uso de las operaciones básicas de suma y resta, que hacemos primero con el instrumento para después dominarlas mentalmente, desde la suma más sencilla hasta la suma con llevadas y desde la resta más fácil hasta la resta con llevadas.
Todo esto, constituye un currículo más que suficiente para el alumnado de cinco años, y si se une a un aprendizaje de la numeración durante infantil de cuatro años a través de las regletas de Cusinaire, se conseguirá un nivel de matemáticas muy bueno para el alumnado que termina la educación infantil.
A partir de los cinco años, el uso del ábaco de manera sistemática en un aula de educación infantil desarrolla los procesos de numeración y calculo de manera exponencial, facilitando el acceso a la decena y el dominio de las operaciones básicas de la suma y la resta antes de llegar a la educación primaria.
El modus operandi difiere según el modelo de ábaco que se tome como referencia. En mi caso, prefiero un ábaco vertical que ayuda a comprender mejor la agrupación de los números mediante decenas que un ábaco tradicional horizontal, y se empieza trabajando con él el posicionamiento de números, hasta lograr situar en los alambres y las varillas cualquier número entre el 0 y el 50 de un ábaco vertical. A continuación se trabaja el conteo y se enseña a contar con el ábaco progresiva y regresivamente de 1 en 1, de dos en dos, de tres en tres, y así en cada una de las bases hasta llegar al conteo de diez en diez, que es el momento de enseñar la decena. Aprendido todo esto, se aprende el cálculo mental primeramente con el apoyo del ábaco y, a continuación, sin el uso del instrumento, hasta lograr un cálculo mental fluido y práctico y, cuando se domina esto pasamos a aprender a través del ábaco el uso de las operaciones básicas de suma y resta, que hacemos primero con el instrumento para después dominarlas mentalmente, desde la suma más sencilla hasta la suma con llevadas y desde la resta más fácil hasta la resta con llevadas.
Todo esto, constituye un currículo más que suficiente para el alumnado de cinco años, y si se une a un aprendizaje de la numeración durante infantil de cuatro años a través de las regletas de Cusinaire, se conseguirá un nivel de matemáticas muy bueno para el alumnado que termina la educación infantil.
domingo, 24 de febrero de 2013
Poesía para el día de Andalucía
Preparada para infantil de 5 años, narra las vivencias cotidianas de niños cordobeses y la percepción que tienen a esa edad de Andalucía. Su título es el siguiente:
Un
poco de Andalucía.
Somos
“nenes” cordobeses
De
cordobita “la llana”
Y
tenemos que estudiar
Andalucía
esta semana.
Siempre
se dice lo mismo,
Andalucía
es nuestra tierra
Pero,
como niños que somos,
Vamos
a conocerla.
Solo
tenemos cinco años
Y
hemos viajado muy poco,
Pero
lo que ya hemos visto,
Lo
contamos de todos modos.
Siempre
vamos a la playa,
Porque
es lo que está de moda,
Y
como buenos cordobeses
Nos
vamos a Fuengirola.
Y
quién allí no puede ir,
Que
no se desespere, no,
Pues
quien no va a Fuengirola
Pasa
el verano en Torrox.
Pero
aún tiene más playas
Esta
Andalucía nuestra,
A
ver ¡quien no ha visitado
Las de Cádiz y las
de Huelva!
Y
también muchos conocemos
Los
pueblos del interior,
Casi
todos tenemos en ellos
Un
abuelito o los dos.
¡Y
que comentarles, señores
De
las ciudades que alberga!
Córdoba,
sin ir más lejos,
Sevilla,
Granada y Huelva.
Pero
también se nos conoce
Por
nuestra manera de hablar
Pues
tenemos un habla propia
Genuina
y peculiar.
Para
gatear por las paredes,
“Apontocamos”
un poco,
Y
cuidamos los zapatos,
No
le salgan “borococos”.
Siempre
nos reímos “de gordo”
Y
seseamos un rato,
Y
si aparece un problema
Pronto
está “averiguado”.
Otra
cosa importante
Y
por la que se nos envidia
Es
nuestra forma de comer,
Lo
rica que está la comida.
Como
el verano es asfixiante
Para
el que viene de lejos,
Inventamos
una sopa fría
Y
la llamamos salmorejo.
Y
pusimos los filetes
Doblados
como pasquines,
Con
una punta de jamón
E
inventamos los flamenquines.
Y
como el arte de Cúchares
Lo
aprecia todo andaluz,
Hicimos
rabo de toro
Y
completamos el menú.
Y
no podemos olvidar
Y
dejar de contárselo a nadie,
Los
ricos y puros que son
Nuestros
cantes y bailes.
Están
los bailes populares
Como
la reja y el vito
Con
cantes que les acompañan
Muy
profundos y sentidos.
Aquí
hemos desarrollado
Nuestra
copla popular
Y
unos bailes genuinos
Que
no se pueden aguantar.
Están
nuestras soleares,
Los
tangos y bulerías,
Sigiriyas,
verdiales,
Cantiñas
y alegrías.
Todo
un mundo a descubrir,
Repleto
de sentimientos,
Sensaciones
y vivencias
Es
nuestro arte flamenco.
Y
ya vamos terminando
Nuestro
camino este día,
De
darles a conocer
El
mundo de Andalucía.
Aunque
somos muy pequeños
Mucho
nos hemos parado
Y
la vida en nuestra tierra
Así
les hemos contado.
¡Viva
Córdoba, nuestra tierra!
¡Andalucía,
siempre presente!
Nos
despedimos de ustedes
Infantil
de Vista Alegre.
jueves, 24 de enero de 2013
Para contar hacia atrás con el ábaco
|
5
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
0
|
|
4
|
9
|
8
|
7
|
6
|
5
|
4
|
3
|
2
|
1
|
0
|
|
3
|
9
|
8
|
7
|
6
|
5
|
4
|
3
|
2
|
1
|
0
|
|
2
|
9
|
8
|
7
|
6
|
5
|
4
|
3
|
2
|
1
|
0
|
|
1
|
9
|
8
|
7
|
6
|
5
|
4
|
3
|
2
|
1
|
0
|
|
0
|
9
|
8
|
7
|
6
|
5
|
4
|
3
|
2
|
1
|
0
|
Este
cuadro que hemos metido en la tabla, es un cuadro mágico que nos va a servir
para aprender a contar hacia atrás, de uno en uno, con el ábaco.
Para
ello tenemos que alternar el ábaco con este cuadro, pues si bien contar hacia
adelante es bastante automático, hacia atrás es muy complicado si no contamos
con una ayuda como es nuestro caso.
¿Y,
cómo funciona el cuadro? El cuadro es una tabla que en las columnas lleva las
decenas en color negro. Al nombrarlas al niño le diremos cincuenta, cuarenta,
treinta, veinte, diez y, en la del cero no diremos nada.
En
las filas van las unidades ordenadas de mayor a menor que es el fundamento del
contaje hacia atrás, cada una del color que tiene su correspondiente regleta,
para que el niño las diferencie de las decenas de las columnas, aunque no sepa
en que consiste esa diferencia, pues ahora vamos a establecer la pauta del
contaje hacia atrás y las posiciones del ábaco harán el resto.
Para
trabajar empezamos de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha desde el
número 50, siguiendo con los cuarentas, que al empezar con el nueve serán 49,
48,…respectivamente y, así vamos disminuyendo hasta llegar al número cero.
Para
que el contaje se fije, y se aprenda es fundamental que al tiempo de leer la
tabla vayamos pasando las cuentas del ábaco, que pondremos en la posición de
cincuenta, y debemos ir lo más despacio posible, hasta que cojamos soltura y
podamos efectuar el contaje sin el apoyo de la tabla. Una vez que empecemos en
50, no importa lo despacio que vayamos, no podemos terminar hasta llegar al
cero.
Los
niños, una vez cojan como llamar a los números de las columnas <decenas>,
se habituarán pronto al sistema de conteo regresivo, porque la tabla está
ordenada de modo natural a como se trabaja y es muy intuitiva para ellos.
Ánimo,
y a probar, a ver si al terminar la semana hemos aprendido a contar hacia
atrás.
domingo, 20 de enero de 2013
Día de la Paz 2.013
Poesía que será interpretada por las niñas y
niños de infantil 5 años del colegio Vista Alegre con motivo de la celebración
del Día de la Paz.
La poesía será interpretada por tríos de
niñas y niños, cada uno de los cuales recitará dos estrofas, salvo la estrofa final
que la dirá todo el grupo.
UN POQUITO DE PAZ
Marta,
Daniel Garrido y Juanito
Señores de Vista Alegre,
Les
venimos a contar,
Con
palabritas sencillas
Porque
en el mundo no hay paz.
Si
jugamos todos juntos
En
el patio a pelotear,
Más
que disfrutar del juego
Lo
que importa es el ganar.
Marina,
María Serrano y Juande
Y así te hago una entrada,
Te
puedo zancadillear,
No
importa que te hagas daño,
Si
así podemos ganar.
Y,
al final quedamos todos
Doloridos
y enfadados,
El partido se suspende
Y
del juego no hemos disfrutado.
Eva,
Alicia y Gabi
Si jugamos todas juntas
En
la Asamblea a los bebés,
Siempre
sucede lo mismo,
Que
un muñeco quieren tres.
Empiezan
a pelearse,
Del
muñeco tiran y tiran,
Al
fin le sacan un brazo
Y no puede jugar ninguna.
Carmen,
Nacho y Pacheco
Hubiera
sido mejor
Jugar
las tres al muñeco,
Pues
el juego compartido,
Es
más bonito y honesto.
Por
eso, señores míos,
Paz
no podemos tener,
Pues
siempre queremos nosotros,
Decir
a todos que hay que hacer.
María
Córdoba, Joana y Carlos Juan.
Y
así es que no hay manera,
Todos
queremos hablar
Y
si el otro no nos oye,
Lo
intentamos avasallar.
Sería
todo más sencillo,
Y
también más provechoso
Si
en vez de hablar e imponer
Escuchásemos
a los otros.
Santi,
Granados y María Soriano
Sería mejor y más bonito,
Y
también más excitante,
Pues
al ser ideas compartidas
Podrían
salir adelante.
Busquemos,
pues, la manera
De
ser todos escuchados,
Aportar
nuestras ideas
Y
dejar nuestro yo de lado.
Lucía, Claudia y Javi Gavilán.
Solo
así conseguiremos
Jugar
juntos, en consenso,
Sin
tener rivalidades,
Ni
ningún resentimiento.
Mostraremos
a los mayores
Que
sabemos escuchar,
Cosa
que ellos no hacen
Y
podremos vivir en paz.
Elena, María Vázquez, Mario y Alex.
Y
así los niños seremos,
Ejemplo
para los mayores,
Y
con nuestro comportamiento,
Los
podremos hacer mejores.
¡Tomad
nota de nosotros!,
De
nuestro afecto y humildad,
Y
sed sabios y honestos,
Para
traernos la Paz.
Todo el grupo
Señores
que domináis el mundo,
Os
queremos comentar,
Que
estamos hartos de guerras:
¡Los
niños queremos la Paz!
Posicionar con el ábaco
POSICIONAR CON EL ÁBACO:
Posicionar una cantidad en un ábaco
vertical de cinco varillas, es situar físicamente en los alambres la cantidad
de chapitas que corresponden a dicho número. En este ábaco, podemos posicionar
un máximo de 50, llenando todas las varillas.
La posición es muy importante, porque
nuestro sistema numérico se ordena posicionalmente en cantidades de diez hacia
la izquierda. Esto, que para nosotros es obvio, no lo entienden los niños de
cinco años con facilidad, así que, para que aprendan a posicionar con el ábaco vertical deben acostumbrarse a:
Diferenciar inequívocamente la
izquierda de la derecha en las varillas del ábaco, de forma que si colocan
todas las cantidades por detrás <posición del número cero>, sepan cual de
las cinco varillas que tienen delante corresponde a la varilla izquierda, que será la que quede
más cerca de su mano izquierda y será por la que empezaremos siempre a
posicionar cualquier número en el ábaco vertical, y así la segunda, tercera,
cuarta y quinta varilla.
Una vez que sabemos esto,
podemos empezar a buscar números: El truco consiste en saber que en cada
varilla voy a tener que poner todas las chapitas <diez chapitas>, excepto
en la última, que está más a la derecha. <esto no intenten explicárselo así,
que no lo van a entender, háganles que cuenten las chapas de cada alambre hasta
que no queden más, y que sigan buscando el número, ya llegará el día que
comprendan que cada alambre tiene diez chapas y no los han de contar
constantemente, pero todavía es pronto para eso>. Siempre empezando por la
varilla de la izquierda, voy contando chapitas hasta alcanzar la cantidad,
siempre de izquierda a derecha.
Por
ejemplo, si busco el siete solo tengo que poner siete chapitas en el alambre de
la izquierda y si busco el veintiuno, voy llenando varitas de izquierda a
derecha y observaremos que llenamos dos y empezamos la tercera, donde ponemos
una chapa.
Si
el ábaco es horizontal, hacemos lo mismo, pero en este caso vamos rellenando
las varillas de arriba hacia abajo, y aquí podemos buscar cantidades hasta
cien.
Vamos
a hacer ejercicios de posicionamiento y, a la vez nos van a servir como conteo,
pues para posicionar un número correctamente, habrán de contarlo.
Vamos
a posicionar estas cantidades:
Cero,
dos, nueve, diez, trece, dieciocho, veintitrés, veintiocho, treinta, treinta y
seis, cuarenta, cuarenta y ocho.
Posicionen
contando y no traten de enseñar las decenas, pues es pronto para eso. Vamos a
ensayar mucho en casa y en clase estas dos semanas, y cuando lo manejemos,
aprenderemos a escribir los números que posicionamos.
Además,
nos iremos acostumbrando a contar hacia adelante y hacia atrás con el ábaco,
pues el conteo es la base del cálculo mental y, este año lo vamos a trabajar
mucho.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)